Érase una vez una “app”. Por Miguel Álvarez Deza

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El rastreo de contactos es esencial en esta pandemia y para complementar los esfuerzos en un sistema cada vez más cargado de trabajo han surgido las apps, que no pueden sustituir nunca el sistema de rastreo manual y personal que llevan a cabo la salud pública y el sistema sanitario: son únicamente un complemento de este. 

Pueden servir de apoyo, especialmente en lugares donde es imposible saber quién estuvo cerca de la persona infectada: restaurantes, bares, teatros, etc.

La app española Radar Covid, para detectar los contactos con contagiados, ya está disponible en la App Store y en Google Play. Cualquiera la puedea instalar, pero no sirve para nada. Cinco meses después del inicio de la pandemia en nuestro país vamos a llegar tarde, otra vez, ya que las distintas Comunidades Autónomas no han sido capaces aún de integrarla en cada uno de sus sistemas de información sanitaria.

La descarga de la app y la decisión de compartir el resultado diagnóstico se hacen con el consentimiento de la persona, lo que otorga grandes garantías para la privacidad.

Algunas CCAA, como Galicia o Murcia, han diseñado sus propias apps. Lo cual nos puede llevar a otro sinsentido en el que cada autonomía quiera tener “su” modelo, diferente y mejor que el del resto y por supuesto, con una asignación presupuestaria específica para que alguna empresa amiga se beneficie, como ya ocurrió cuando implantaron las historias clínicas electrónicas, las tarjetas sanitarias y las  recetas electrónicas que no son interoperables.

En Francia la app equivalente (llamada StopCovid) se lanzó el 2 de junio. En Alemania, Corona-Warn-App, el 16 de junio. En Irlanda, Covid Tracker el 7 de julio.

La Secretaría de Estado de Digitalización anunció que no estará disponible en todas las CCAA “hasta mediados de septiembre” y estas deberán solicitarlo por escrito. Andalucía, Aragón, Extremadura y Cantabria operarán con la app sin esperar a que se firme el convenio estatal para su desarrollo.

Esta aplicación para trazar contactos es interoperable a escala europea, por lo que puede también proporcionar información sobre visitantes extranjeros y también cuando los españoles salgan del país.

Radar Covid fue desarrollada por Indra, empresa que recibió un contrato de 300.000 euros. Mientras tanto, apps que ya han sido testadas y utilizadas por millones de personas en otros países europeos son de código libre, por lo que podíamos haberlas copiado y haber empezado a utilizarlas hace semanas.

La tecnología bluetooth tiene algunas limitaciones en la determinación de las distancias, puede haber algunos falsos positivos (se alerta a personas que no han estado en contacto con el caso) y también falsos negativos (se deja de alertar a personas que han estado en contacto próximo con el caso).

La app no distingue si llevamos mascarilla o no y los contactos registrados pueden ser de bajo riesgo. Ademas, para que la app sea efectiva debería utilizarla un 60% de la población, cuanta más gente la utilice, mejor.

La voluntariedad para utilizarla no ayudará. Una cosa es bajarla y otra activarla. Esto reduce la efectividad. Debería incentivarse de alguna manera que la usáramos adecuadamente.

Un ejemplo más de cómo la tecnología puede ser parte de la solución, pero nunca es la solución.

El Dr. Álvarez Deza es especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública.

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