¿Hace falta que un cepillo de dientes lleve Inteligencia Artificial o conecte con Alexa?

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A principios de 2018, en las tiendas de Apple de casi todo el mundo se comenzó a vender el cepillo de dientes Colgate C1, que reclamaba para sí el mérito de ser uno de los primeros que incorporaba Inteligencia Artificial (IA) para perfeccionar el modo en el que puede cumplir su función. En realidad, la idea originaria de hacer un cepillo “inteligente” provenía del fabricante Kolibree, cuya tecnología y diseño aprovechó Colgate. Costaba 99 dólares y su particularidad era que se conectaba a una app que permitía conocer las zonas de la boca que no estaban adecuadamente cepilladas. En su caja y exposición comercial se resaltaba que era un cepillo de dientes dotado de un funcionamiento basado en Inteligencia Artificial, a pesar de su diseño minimalista.

A finales de 2019, la marca Oral-B lanzó su cepillo de dientes eléctrico Oral-B Genius X, que ya costaba 220 dólares, y también anunciaba que empleaba IA para ayudar a conseguir un mejor cepillado. También otras marcas más generales, como Phillips, han creado sus propios cepillos “inteligentes” durante estos años.

¿En qué consisten estos dispositivos? Básicamente, es un sistema que establece una conexión entre el cepillo de dientes y una aplicación en el teléfono móvil, a través de Bluetooth. Cuando uno comienza a cepillarse, la aplicación muestra un temporizador de cuánto tiempo se está empleando por cada una de las zonas dentales, y elabora un mapa de qué partes han sido menos tratadas. Así, sugiere intensificar el cepillado allá donde no ha sido suficiente, lo que es útil para mejorar la higiene dental.

Además, el  cepillo de Oral-B utiliza unos sensores para saber cuándo se está aplicando demasiada presión, también por zonas. Una vez los datos en la aplicación, se les aplica el llamado “algoritmo Genius X AI” para proporcionar una información utilizable sobre dónde es necesario cepillarse mejor, e incluso realiza una puntuación de la calidad del procedimiento, combinando valores de duración, presión y extensión.

Según Oral-B, una de las ventajas de su nuevo cepillo es que puede programarse mediante los criterios de un odontólogo, que evaluará las necesidades de cada persona, tales como el cuidado que ha de proporcionar a las encías o el esmero especial que haya de prestarse a algunas piezas. 

Una de las limitaciones iniciales que tuvieron estos dispositivos era que el usuario se tenía que cepillar los dientes mirando la pantalla de su móvil, que le ayudaba en tiempo real a mejorar el procedimiento. Es decir, que había que tener el móvil en el lavabo y prestarle la debida atención durante los minutos del cepillado. De ahí que aquellos modelos incluyeran incluso un soporte para móvil acoplado en la misma caja del cepillo. Un inconveniente no menor, y una razón para desistir de su uso en algún momento. 

Otra de las opciones que se ofrecía, concretamente por la marca Kolibree, era la de “gamificar” el cepillado de dientes. Es decir, convertirlo en un juego: el reto de hacerlo cada día mejor y conseguir recompensas por ello. Algo especialmente útil para consolidar el hábito en los niños.

Ahora, con Alexa.

Lo que ahora acaba de aparecer es un paso más en la tecnificación del humilde cepillo dental. Se trata de la fusión entre el funcionamiento “inteligente” de los anteriores modelos con el asistente de voz Alexa. La novedad llega de nuevo de la mano de Oral-B. De momento es un abordaje previo, pero lo que se pretende es que la pantalla que había que consultar para verificar un buen cepillado pueda ser sustituida por consejos ofrecidos por el asistente de voz.

El sistema incluiría un cepillo de dientes eléctrico Oral-B, una base de carga inteligente que lleva Alexa incorporada, y un cabezal de cepillo sensorizado. Los usuarios pueden activar el sistema para obtener comentarios en tiempo real sobre cómo lo están haciendo, a través de la tecnología de voz, y también un análisis de los hábitos a lo largo del tiempo a través de una aplicación para teléfono inteligente. Por ejemplo, escucharíamos mientras nos cepillamos cosas como “no te olvides de cepillar un poco más tus dientes delanteros”, “no aprietes tanto el cepillo” o “mantén ahí el cepillo hasta que te lo diga”.  

Por supuesto, la base de carga del cepillo, la que lleva Alexa, permitirá escuchar un poco de música mientras tanto, o las noticias de la radio. No es un elemento extraño en un cuarto de baño. También, por cierto, permitiría encargar la compra a Amazon de un nuevo cabezal cuando se vea desgastado.

Según la empresa, “Oral-B Guide funciona como un rastreador de ejercicios para la boca, te asesora mientras te cepillas y te brinda información inteligente y en tiempo real sobre la frecuencia, duración, cobertura y presión óptima del cepillado”.

La preguntas es si realmente necesitamos un nivel de sofisticación tal en los cepillos de dientes, con cabezales sensorizados, conexión Bluetooth, integración con apps y, ahora, activos a través de un asistente de voz. ¿Realmente todo esto mejorará la experiencia mundana del cepillado?

Muchas webs de tecnología han realizado pruebas y reviews de estos sistemas tan avanzados. Lo que destacan es que para sacarles partido es imprescindible que los usuarios se muestran activos ante el cepillado, le dediquen más tiempo y atención. Hay que mirar la pantalla del móvil, o estar atento a los datos que se reciben directamente desde la boca. Medir tiempos, corregir hábitos y entender cómo se ha de mejorar el procedimiento.

Las ventajas, sin embargo, están fuera de toda duda. Precisamente si se hace del cepillado de dientes un proceso más atencional y activo, se conjura la rutina y se establecen elementos de mejora, la higiene dental aumenta. Especialmente en niños, establecer procedimientos  correctos de manera precoz -por ejemplo, mediante la gamificación- constituye un buen legado de educación para la salud.

Según los CDC, en los EE. UU se gastan más de 124.000 millones de dólares costos directos e indirectos relacionados con la odontología, cada año. La agencia recuerda que una mala salud bucal está relacionada con algunas afecciones crónicas, como la diabetes o las enfermedades cardíacas. Se calcula que sólo un 20% de las personas cepilla correctamente sus dientes. 

La respuesta de la industria dental viene de la mano de la digitalización.

Ref:https://www.univadis.es/viewarticle/hace-falta-que-un-cepillo-de-dientes-lleve-inteligencia-artificial-o-conecte-con-alexa-727284

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