Uso de las nuevas tecnologías para mitigar el Dolor, la Ansiedad o la Depresión en Pacientes Pediátricos y Adolescentes con Cáncer

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  • Por: Cristina G. Viloria

El uso de las nuevas tecnologías, como las aplicaciones móviles, la robótica o los videojuegos y la realidad virtual ofrecen una forma innovadora de intervención no farmacológica para obtener beneficios terapéuticos en la población pediátrica y adolescente con cáncer, según indica una nueva investigación1

El trabajo llevado a cabo por María del Mar López Rodríguez junto con sus colaboradores del grupo «Ciencias de la Salud» (CTS-451), del Centro de Investigación en Salud y la Universidad de Almería, fue publicado recientemente en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health. 

Su importancia radica en que se trata de la primera revisión sistemática, bajo los criterios de la guía PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-analyses), en la que se analiza específicamente el uso de estas nuevas tecnologías (teléfonos móviles, robótica, videojuegos o realidad virtual) para mejorar síntomas como el dolor, la ansiedad o la depresión, tan habituales en este perfil de pacientes. Ello sumado al hecho de que se incluyeran artículos muy actuales sobre muestras de pacientes apenas exploradas, como son los pediátricos y adolescentes con cáncer, le confiere un carácter innovador al estudio. 

Lidiar con este tipo de manifestaciones en una población tan especial como la pediátrica supone un gran reto tanto para sus familias como para los profesionales sanitarios. Los tratamientos de quimioterapia, para empezar, tienen efectos neuropsicológicos sobre el sistema nervioso central que producen un deterioro cognitivo y afectan a su calidad de vida. Según indican los autores, en torno al 60% de los pacientes con cáncer avanzado experimenta dolor y un 20% lo sufre con una intensidad de moderada a grave. Pese a la existencia de tratamientos efectivos para mitigarlo —los opioides son el tratamiento de elección— continúa siendo un síntoma habitual. 

Por otra parte, experimentan cambios a partir del diagnóstico al ver sus rutinas diarias alteradas con la pérdida de clases o de las relaciones sociales, complicaciones físicas asociadas al tratamiento, incertidumbre sobre el procedimiento médico, miedo a la muerte, efectos locales del tratamiento, procesos de separación… Todo ello es caldo de cultivo para el estrés y la ansiedad, generando situaciones en las que el apoyo familiar y el soporte del profesional sanitario a la familia son fundamentales. En relación con la depresión —síntoma que gana importancia y prevalencia en los adolescentes— la comorbilidad de este problema unida a la enfermedad oncológica, influyen directamente en el agravamiento de los síntomas y en la mortalidad. Es más, la depresión se asocia habitualmente con el dolor, revelando una probable relación entre ambas variables en la población adolescente, aseguran los investigadores. 

Sobre esta base, el objetivo de este estudio fue reunir las evidencias disponibles de estudios recientes en oncología pediátrica sobre intervenciones que tuvieran una reducción del impacto de la enfermedad en la calidad de vida, y describir los beneficios de algunas de las nuevas tecnologías como son los videojuegos, la realidad virtual o los robots para tratar el dolor, la ansiedad y la depresión en niños y adolescentes con cáncer.

Mediante una búsqueda sistemática en 6 bases de datos se identificaron los estudios publicados entre 2008 y 2018 que describían, en inglés o en español, intervenciones tecnológicas en pacientes oncológicos entre 0 y 18 años de edad, con un enfoque en el dolor, la ansiedad y la depresión. 

La búsqueda inicial reportó 1261 publicaciones que se redujeron a 8 al aplicar los criterios de exclusión establecidos: 4 ensayos aleatorizados, 1 ensayo no aleatorizado, 2 estudios cuasiexperimentales (sin grupo de control equivalente), 1 con diseño con grupos paralelos y pruebas antes y después de la intervención y un estudio piloto no controlado. Los estudios incluían a 286 pacientes de edades entre 4 y 18 años (9,2 años de media, 62,6 % niñas) con un cáncer activo de tipo sin especificar, y desarrollado uno de ellos en el ámbito ambulatorio y el resto en el ámbito clínico. Uno de los estudios incluía pacientes con cáncer o sin cáncer, pero con enfermedades hematológicas. 

La calidad metodológica de los estudios se evaluó según la escala de PEDro (Base de datos de Fisioterapia basada en la evidencia), en base a 11 puntos calificables con “SÍ” o “NO”, con una puntuación total de la calidad entre 0 y 10. Los estudios se consideran de «alta calidad» si la puntuación sobrepasa los 5 puntos (6-8 buena, 9-10 excelente), «moderada» si la puntuación está entre 4 y 5, y «baja» si no llega a los 4 puntos.

Respecto a las tecnologías utilizadas, un estudio se llevó a cabo con un teléfono inteligente, cinco con múltiples dispositivos (dispositivo de realidad virtual con cascos y auriculares, tableta ordenador y ordenador para videojuegos), y dos de ellos incluían robots como parte del tratamiento. En dos de los trabajos, la realidad virtual se utilizó como tratamiento distractor durante una punción venosa, comparándolo con el tratamiento habitual para este tipo de técnicas invasivas. En otros dos estudios utilizaron la tecnología robótica, exponiendo a los participantes a interactuar con robots humanoides en ambientes controlados a través de diferentes sesiones y como una distracción durante la aplicación de técnicas invasivas. En un quinto estudio, la intervención consistió en usar los videojuegos con diferentes características (historias con diferentes escenarios y música, puzzles, juegos con misiones, etc). En otros dos estudios utilizaron videojuegos de realidad virtual con diferentes situaciones y problemas para resolver en grupos. En un último estudio se hizo uso de un teléfono inteligente que permitía el acceso a una aplicación diseñada por los investigadores para registrar el dolor y dar pautas a los pacientes sobre su manejo. 

La mayoría de los estudios revelaron efectos beneficiosos de las nuevas tecnologías sobre el dolor, la depresión o la ansiedad, y también sobre otras variables secundarias que incluían las náuseas, el miedo, el estrés, la ira, la autoeficacia y la calidad de vida. La intensidad del dolor disminuyó significativamente en pacientes que hicieron uso de los videojuegos o la realidad virtual, aunque en un estudio no hallaron diferencias significativas. En uno de los dos estudios en que utilizaron robots como distracción durante una técnica invasiva hallaron beneficios significativos para el dolor. La ansiedad y la depresión se utilizaron como variables en otros estudios en los que se integraron la robótica y videojuegos de realidad virtual, los cuales reportaron resultados de mejora significativa al aplicar la intervención, pese a que un estudio no destacó diferencias significativas en la reducción de la ansiedad. Del mismo modo, el dolor y la calidad de vida mejoraron con el uso de las aplicaciones móviles.

Entre los sesgos observados en los estudios, destacaron la ausencia de grupo control en uno de ellos, la ausencia de enmascaramiento en la mayoría y el uso de muestras muy pequeñas que dificultan la generalización de los resultados. 

Según señalan los autores, si bien es cierto que se necesitan más estudios con mejores diseños y calidad metodológica para obtener más resultados significativos, se trata de un campo de investigación en expansión, en el que la mayoría de las publicaciones halladas son estudios muy recientes y, generalmente, estudios piloto con pequeñas muestras y destinados a la exposición de procedimientos de desarrollo tecnológico más que a la obtención de resultados en las variables de interés en un grupo de pacientes. No obstante, la mayoría de ellos coincidían en que se necesita profundizar con diseños científicos más elaborados y muestras representativas para poner a prueba los robots o las aplicaciones móviles en condiciones controladas pues, hasta la fecha, los resultados obtenidos fueron positivos. 

Como áreas de investigación futura, los autores sugieren la evaluación de síntomas que reflejen deterioro cognitivo por los efectos neuropsicológicos de la quimioterapia y la consideración de variables moderadoras; también, la transferencia de actividades básicas del cuidado de enfermería, como el manejo del dolor, hacia un plano más integral desde un enfoque holístico del paciente.

La investigación fue financiada por el grupo «Ciencias de la Salud» (CTS-451), del Centro de Investigación en Salud y la Universidad de Almería. Los autores declararon no tener conflictos de interés.

  1. María Mar Lopez-Rodriguez, Alejandro Fernández-Millan, María Dolores Ruiz-Fernández, Iria Dobarrio-Sanz, Isabel María Fernández-Medina. New Technologies to Improve Pain, Anxiety and Depression in Children and Adolescents with Cancer: A Systematic Review. Int J Environ Res Public Health. 2020;17(10):3563. doi: 10.3390/ijerph17103563.

Fuente: https://www.univadis.es/viewarticle/uso-de-las-nuevas-tecnologias-para-mitigar-el-dolor-la-ansiedad-o-la-depresion-en-pacientes-pediatricos-y-adolescentes-con-cancer-729809

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